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El domingo tengo la media maratón que me va a servir como prueba de fuego, a mi pie y a mi estado de forma, aunque correré sin muchas pretensiones, solo con la intención de terminar que para mi es suficiente, después del tiempo transcurrido sin acudir a las pruebas largas, tras el tuneo de mi pie, la verdad que no voy con la tranquilidad con la que solía ir a estos eventos.
Hoy necesitaba un test que me diera alguna garantía, por lo tanto sobre las nueve de la mañana emprendemos la marcha Duna y yo, como viene siendo habitual, tratamos de hacer una tiradilla larga, dieciocho kilómetros no está mal, nos ponemos a ello, salgo con molestias en el pie, pero transcurridos unos kilómetros ya voy mejorando, casi no siento molestias, voy pendiente de mi GPS y en algunos momentos me marca a tres cincuenta y cinco, empiezo a pensar que me estoy pasando.
Estos ritmos son buenos pero el problema es mantenerlos, voy bastante mas sobrado por encima de cinco, me pongo en velocidad crucero, dejando de preocuparme de Duna que se hace sus extras detrás de los conejos, con la temperatura que hace y la velocidad controlada esto va mas que rodado, solo es un tanto incordiante las piedras sueltas del camino que llevo.
Acabo bastante satisfecho de este test, ahora a terminar la semana con entrenos apropiados y esperar que todo salga como tengo planeado, que me sirva como plataforma de despegue y al infinito, adiós lesiones. Vale.


Después del puente que hemos pasado, sin hacer absolutamente nada, tenia ganas ya de estirar las piernas por senderos y cumbres, bueno esto ultimo lo trato de evitar todo lo que puedo, para que nos vamos a engañar, las pendientes se me indigestan cuando son muy pronunciadas, para que forzar la maquina si se va de perlas por lo llanico.
Bueno, pues hoy nada de madrugue a la hora de salir, Duna y yo, nos tomamos con tranquilidad el tramite, hace tan bueno que pongo como meta un recorrido ya trillado de unos catorce kilómetros, como no quiero que sea nada estresante decido no llevar nada que mida el tiempo ni el espacio, vamos a darnos una etapa de esas dulces y que son tan beneficiosas, sin posibilidad de saber ritmo ni tiempo, ni tan siquiera la hora.
Duna, Duna se está haciendo adulta, en el plazo de unos días, su comportamiento ha cambiado totalmente, de comportarse como una jovenzuela que todo lo celebraba escandalosamente, ha pasado a la reflexión y la cordura, parece que todo lo hace con menos entusiasmo, o al menos lo exterioriza de otra manera, como es posible una transformación tan acentuada en unos días, estos animales cada vez me sorprenden mas.
En la ida me he cruzado con el grupeto de Duque “el grande”, siempre formado por cuatro o cinco que disfrutan de esto del correr, el otro día bajé también tarde y a las puertas del estadio estaba Duque “el grande” solo, esperaba por si bajaba alguno de sus muchachos, miraba impaciente la hora y cuando me vio se apresuró a saludarme y decirme que no bajaba nadie, le digo que se venga conmigo, dice que no quiere interferir en mi entreno y que además voy muy rápido para el, le convenzo diciéndole que el marcará el ritmo el tiempo que venga junto a mi, para mi es un honor departir durante un rato con el, pasa ya holgadamente de los setenta, pero su entusiasmo es contagioso, diriase juvenil, vamos a seis el kilometro y hablando tranquilamente, se le veía feliz y yo disfruté los kilómetros que hizo conmigo, a ese ritmo y con ese optimismo podríamos haber hecho una maratón, que grande es.
Duna y yo hemos terminado con el sol bien alto, al final se ha puesto delante para llevar el ritmo ha debido ver el correr cansino que llevaba y se ha puesto a colaborar, creo que tenia prisa por beber agua y tomar la sombra. Vale.


Como se respira esta mañana la primavera, es una verdadera maravilla, los caminos blandos y recubiertos de verde dan una sensación de bienestar que incitan al entreno, se respira ese aromilla peculiar que desprenden los arboles cuajados de brotes, como ha cambiado el cuento de hace unos días a este, mas que primavera se respira veranillo.
Son las ocho y media y ya estamos por los campos, digo estamos porque esta vez Duna si que es de la partida, lleva tiempo sin salir y se le nota bastante, tiene como mas presencia física de lo que viene siendo habitual en ella, pero sigue hermosa, sobre todo cuando transita por los lomos de tierra de los taludes que delimitan los senderos y el sol se refleja en su negro pelaje dándole un brillo como de plata, su condición física está un tanto mermada y no se adelanta con la frecuencia que suele hacerlo cuando está en su linea, a veces, tengo que darle ánimos para no dejarla muy atrás.
La semana pasada ha sido buena en kilómetros, he coincidido con "el incombustible" por las tardes y lo dedicamos a hacer tiradas que se pueden denominar largas, intensas no, pero largas si, nos ha ido bien, rodando y charlando, algunos de los días encontramos a gente del club por los campos, y cuando nos cruzamos nos soltamos las lindezas pertinentes, según terminaba la semana me sentía bastante saturado de kilómetros, el domingo descansé, como Dios.
Hace unos días por la mañana me topé de cara con "Pepe trenes" y casualmente iba yo con la música en la oreja, paramos a hablar y le faltó tiempo para increparme por este motivo, yo que tantas veces he criticado lo de la música, ahora heme ahí totalmente enchufado a los ritmos de mi mp3, le digo que no estoy haciendo un entreno que requiera concentración, si no que estoy rodando cual dominguero sin pretensiones, bueno cuando nos despedimos le dije que de todas formas lo mantuviera en secreto.
Esta mañana también decido correr con la musiquilla, como voy solo con Duna y con ella hablo lo justo, me he preparado a Vangelis y Extremoduro, aunque distintos, ambos tienen ritmos contundentes que me alegran el ritmo, a veces floto hasta darme coscorrones con las nubes, lo que me da la razón, en caso que tuviera que estar atento al entreno lo desvirtuaría totalmente, lo que yo te diga Pepe.
Estoy sufriendo coacciones por parte de "la gacela de Aranjuez", con el fin de que le cambie el sobrenombre que le he dado, de momento me he negado a todo, pues no hay nombre que lo defina mejor, con su grácil figura, esa elasticidad innata en el y esa elegancia que tiene en el correr, solo propia de una gacela, así se queda.
He terminado muy bien, con las endorfinas por las nubes, tan bien me sentía que me he dicho por que no te inicias en alguna media maratón para ponerte a prueba y como quiera que casi la totalidad del club el día veintinueve va a Coslada, pues a Coslada que me inscribo, ya veremos que pasa. Vale.



Que mañana mas desapacible, hace un ventarrón de miedo, me entran dudas a la hora de salir, pero Duna siempre influye en mis decisiones, preparo la mochila y para abajo, durante los días pasados he sufrido los rigores y la fuerza del viento, la verdad que algunos días lo he pasado francamente mal luchando contra las inclemencias, también he tenido compensaciones, la oportunidad de entrenar con algunos de los muchachos del club que hacia tiempo no veía y eso reconforta, sobre todo por lo que me suelo reír, también fortalece las relaciones.Hoy decido conectarme a los satélites para que midan todas las incidencias del entreno, esto tiene un efecto psicológico importante en el individuo, pues anima a superarte en el esfuerzo, ya que no quieres quedar mal contigo mismo y entonces te exiges un poco mas para que los números no sean desastrosos y alaguen un tanto tu maltrecho ego.La primera parte del entreno voy con viento favorable, lo que me permite llevar un ritmo guapo, alegre y sin molestias en la estructura modificada de mi pie, sobre la pisada de mi pie hace unos días decidí cambiar las zapas que usaba, unas especiales para pronadores por unas universales, la mejoría ha sido notable, no se si por las zapas o por que está haciendo su efecto el trabajo del doctor Noriega, bueno al tema, el caso es cuando doy la vuelta para regresar al inicio, el viento se siente en todo su esplendor, treinta y siete kilómetros por hora me marca el satélite como velocidad del viento y subiendo, mi compromiso es tratar de subir al mismo ritmo que he bajado, para mi sorpresa, lo he conseguido.Os dejo unas directrices a seguir cuando sopla el viento o nos enfrentamos a una subida pronunciada, para hacer esto es necesario tener buena técnica de carrera y una forma física aceptable, cuando corremos, la vertical de cuerpo tiene que ir ligeramente inclinada hacia adelante, sin agacharse, con las caderas bien levantadas, cuando luchemos contra la fuerza del viento o contra la cuesta lo exageramos un poco para aprovechar la inercia que se produce, ojo, con cuidado no caerse de boca contra el suelo. Vale.
