V Media Maraton de Almagro
Son las seis de la mañana y mi despertador suena de forma atronadora, no sé porqué suena si es domingo, recuerdo que tengo que ir a Almagro, que pereza, doscientos kilómetros para correr un rato, he quedado con "el incombustible", mi "manager", mareando la perdiz, como presentía me ha dejado tirado, para que corra sin presión, dice.
Salimos a las seis y media, a las ocho y media estamos en Almagro, aquí he quedado con mi hermano, todavía no ha llegado, al rato largo me llama anunciando su llegada, le doy las referencias para que me encuentre y recojamos el dorsal, el bullicio de gente cada vez es más alto, mi hermano y yo no tenemos problemas con el dorsal, a "el incombustible", resulta que su dorsal se lo han endosado a alguien que no es el, los de la organización no salen de su asombro, pero han tenido que colocárselo a alguien, el dorsal es llamado por megafonía, ni el dorsal ni nadie que lo lleve aparece, faltan pocos minutos para la salida y no tiene dorsal, bueno, en poco tiempo le dan uno provisional y listo.
Hace una buena mañana para correr, mi hermano está un pelín nerviosillo por el debut, les digo que salimos despacio, para ir de menos a mas según veamos, los primeros kilómetros vamos demasiado rápido, por debajo de cinco y yo no estoy para esos trotes, "el incombustible" se empieza a ir, mi hermano me mira y le digo que se vaya con él (traidores), yo a mi ritmo, mi propósito es terminar y nada más, hace demasiado tiempo que no hago una media y para mi es una meta especial el terminar, hemos tomado la salida cerca de seiscientos corredores, las calles de la ciudad están prácticamente vacías, la poca gente que hay anima vehementemente y la organización a puesto varios puntos de música, dignos de elogio, algunos tramos de las calles están empedradas con adoquines y eso a mi pie como que no le va muy bien.
El circuito es una gozada, llano total, recorriendo las calles hermosas y genuinas de esta ciudad y encima sale al campo por una carreterita asfaltada y un camino perfectamente arreglado para correr por él durante unos kilómetros, algunas retamas en flor perfuman el recorrido, como mi ritmo es fácil puedo ir apreciando estas maravillas, a muchos les pasará desapercibido por el esfuerzo, en la segunda vuelta me siento bien, la temperatura empieza a subir y se agradece que cada cinco kilómetros tengan un avituallamiento de agua abundante, otra cosa que me ha parecido muy bien ha sido las bicicletas lanzaderas, repartiendo agua entre los avituallamientos, todo un acierto.
Quedan pocos kilómetros para la llegada a meta y voy muy bien, pienso que podía haber corrido algo mas rápido, pero lo verdaderamente importante es lo bien que voy a terminar, empiezo a recoger algunos cadáveres en los que el calor y el ritmo ha hecho mella, esto me anima, que le voy a hacer, la llegada es perfecta, mi hermano levanta su mano para que le vea, se le ve ya recuperado y con la moral por las nubes, está en forma y si continua su progresión será más que reseñable.
Después el refrigerio y a cumplir unos de mis caprichos, degustar una berenjena de la tierra, decididamente, tras correr una media maratón no se la recomiendo a nadie, cuando mordí la berenjena el liquido fuerte y avinagrado corrió por mi garganta haciendo un surco que necesitó de medio litro de agua para apaciguar la fortaleza de tamaño sabor, mi recompensa, varias rebanadas de sandia fresca y dulce, una gozada. Vale.











