Entrenamientos y vivencias personales.

31 octubre 2008

Zorro


Una mañana desapacible, viento, lluvia, frio y pocas ganas de salir, durante buena parte de la mañana he andado runruneando y mirando el ambiente para ver cómo evolucionaba, Duna ha tenido la culpa que cerrara el raciocinio y me decidiera a tirar para el monte, llover sabía que no iba a llover, corría viento fuerte y esto hace que las nubes vuelen y se lleven las aguas a otras partes, además que secan los caminos rápido, rápido.

Salimos ya tarde pero con el propósito de hacernos ya de una vez los catorce kilómetros que van a ser la base de nuestro entrenamiento, durante tiempo iremos rodando sobre esta distancia y cuando coja la forma definitiva a meter calidad y volver por nuestros fueros, eso espero al menos.

Vamos rodando bien, el camino y los senderos están blandicos, el barro no se pega, el viento está haciendo su trabajo, me he puesto el chubasquero pero me va sobrando, el pie va respondiendo bien, alguna que otra vez siento punzadas pero no me preocupan, le voy diciendo a Duna que no se meta por los charcos y va haciendo caso, si no tendremos que dar explicaciones.

Entretenido en todo esto y otros pensamientos que van ocupando mi cabeza, observo como Duna se pone en alerta mirando hacia una zona pantanosa que se suele anegar de agua cuando llueve y bastante poblada de juncos y otros hierbajos, un hermoso zorro ha salido de entre la vegetación, va corriendo en paralelo a nosotros, trato de calmar a Duna, pero ambos siguen sus instintos naturales, Duna ve una presa y el zorro un enemigo, ambos empiezan a correr uno tras el otro y en un momento determinado el zorro se sube al camino, para darle más facilidades al enemigo, yo a todo esto desgañitándome para llamar la atención de Duna, ella cada vez más cerca del zorro y encima este ve como escapada que a la izquierda queda el monte abierto, pero sin ver la alambrada que circunda todo el camino y allí que ha ido a estamparse, aquí ya veía que Duna se abalanzaba hacia una pelea cruenta entre ambos, Duna ha debido sentir mi desesperación en el grito que le he pegado y se ha parado en seco, a regañadientes se ha vuelto hacia mí, el zorro se ha recuperado de su trastazo y ha desaparecido, mientras yo a Duna dándole la charla sobre la protección de la naturaleza y sus animales, ella poniendo cara de no entender nada.

Tras el incidente seguimos centrados en el entreno, hace frio pero me siento bien, cada vez voy mejor aunque todavía mis pulsaciones suben con facilidad, de vez en cuando siento las dichosas punzadas pero sigo sin problemas, los primeros siete kilómetros treinta y siete minutos, ahora damos la vuelta y el viento nos pega de frente, además siempre se va en subida aunque no muy pronunciada, al final del trayecto sí que me siento más condolido, pero bueno, entraba en las previsiones, al final una hora dieciséis minutos y ciento cincuenta y cinco pulsaciones de media, muy alto para el ritmo que hemos llevado, Duna, entera. Vale.
Maratonianoyo


29 octubre 2008

Kikirimiau



Cuando tenia la edad de llenar mi cerebro de historias inverosímiles e increíbles, conocí un relato que la verdad, contado por un adulto y dándole el suficiente énfasis de realidad y tu concediéndole toda la autoridad y respeto, en esa época inherente a la edad, te hace hasta pensar que puede que sea verdad, aunque tu fuero interno te repite una y otra vez que no puede ser, también te preguntas desde tu lucerio, por que va a ser mentira, si es mayor y los mayores no mienten.

Decía mi paisano, que tenían en casa una gallina llueca que cuando se decidió a empollar hizo el nidal con virutas de madera que por circunstancias tenían en el corral, por el corral siempre pululaba una gata que tenia muy buenas relaciones con el resto de animales que compartían el recinto, una vez que la llueca empezó a sentarse para incubar sus huevos siempre que podía le relevaba en este menester la gata zalamera, por lo que entre las dos sacaron adelante una hermosa y extraña pollada, de una pieza se quedó la familia entera, cuando pudieron comprobar que los pollitos tenían las patas de madera, mas no acabó aquí la extrañeza ya que cuando empezaron a cantar cantaban kikirimiau.

Viene esto a cuento de la cantidad de records conseguidos en la ultima olimpiada, resulta que el COI tiene que realizar análisis de dopaje para descartar posibles abusos por parte de atletas de un derivado de la EPO que se ha detectado en el Tour de la France, la CERA, que digamos es una sofisticación de la EPO y que dura mucho mas en el organismo, no siendo necesario inyectarse tan frecuentemente y que creían difícil de detectar, pues han desaparecido la friolera de trescientos análisis y me parece que los records y triunfos van a seguir como estaban y en poder de quien están, aunque puede que algún día a algunos de esos atletas les oigamos cantar, entonces podremos saber que todo es mentira. Vale.


Maratonianoyo


27 octubre 2008

Presa del Rey



La semana pasada ha sido deportivamente aciaga, entre la lluvia y las obligaciones acumuladas, pocos días me he podido ejercitar , el viernes a pesar del barro salí a hacer doce kilómetros de carrera suave, sobre todo porque Duna me lo estaba pidiendo, el pie no me dio mucha lata y todo fue bien, solo intenté algunos cambios de ritmo y pude sentir la falta de potencia en el gemelo, parece mentira pero no está recuperado totalmente, crees que eres capaz de acelerar la marcha pero el ritmo no se altera, aún me falta fuerza y volumen muscular para ampliar la zancada.

Hoy como hace un día espectacular y mejor temperatura y ante las previsiones meteorológicas para mañana, de frio y lluvia, decido aprovechar y hacer una ruta larga en bici, me voy a buscar la rivera del Jarama y subir hasta Rivas, concretamente mi intención es llegar hasta La presa del Rey, la ruta es de fabula, sin ningún tipo de dificultad, transcurre por unos parajes impresionantes, los monolitos yesiferos de las márgenes del valle parece que de un momento a otro se van a caer sobre ti, por las grietas que presentan no sería nada raro, el camino se interna muchas veces entre álamos blancos y negros, en la presa se regula el caudal de agua que bajará por el canal para abastecer el riego de las fértiles tierras del valle, las más productivas de la Comunidad de Madrid.

Han sido setenta kilómetros de los que te acaban sabiendo a poco, cuando te sientes bien y la zona por donde circulas es espectacular el tiempo vuela y los kilómetros también, el incidente del día en el kilómetro cincuenta, un nuevo pinchazo, las cámaras anti pinchazo que llevo son una mierda, Decathlón debería dar un poco mas de calidad en estas dichosas cámaras que vende, me parece que han perdido un cliente. Vale.


Maratonianoyo


20 octubre 2008

Charcos



El domingo a primera hora llueve, según Fernando, que me llama para comunicármelo y anular una marcha que teníamos programada, yo estaba aún en la cama y no me levanté a comprobarlo, a media mañana el día se ha tornado radiante y con buena temperatura, le doy un toque y me dice que acepta salir a dar esos trotes ya pactados, iniciamos desde el pueblo sin pasar por el club y cuando no llevábamos más de trescientos metros veo a Pedro que va por delante de nosotros con su ritmo cansino, ya es casualidad, le llamo la atención (le voceo) y se une a nosotros, empieza la controversia de siempre por una ruta u otra, al fin se impone la (mi) cordura y elegimos un camino en el que predomina la arena y de esta forma dejamos el duro asfalto, no sin dejar de oír a Pedro que de vez en cuando da la tabarra con que deberíamos haber ido por el asfalto, sobre todo por que de vez en cuando vamos encontrando algún que otro rodal de barro, creo que le preocupa el barro de las zapatillas por la charla de la manchega cuando llegue a casa.(Me tiene preocupado, le ha dado por los bailes de salón.)

De todas formas, cuando el barro ya empieza a ser muy frecuente, por no decir continuo, decidimos dar la vuelta, mis zapatillas van atrapando barro y mi pisada cada vez es más inestable, esto me va haciendo añicos el tobillo, es como si corriera con tacones, en total hacemos once kilómetros a un ritmo bastante suave, aunque yo he ido casi al cien por cien de mis posibilidades, cuando corro con alguien es cuando puedo ver lo que todavía me falta para alcanzar la forma.

Hoy como estoy condolido de ayer, me decido por hacer una ruteja con la bici, como debe de haber barrizal por los caminos me decido por la ruta del Parque Regional del Sureste donde muchos de los caminos son de arena y firmes por el paso de camiones areneros, sí, sí, barro no había, pero charcos, todos los charcos del mundo estaban en mi camino, he terminado chorreando agua por todos sitios, eso sí, he disfrutado como un niño, se me venía a la memorieja la coletilla aquella de mi madre cuando yo era un niño y llovía "no pises los charcos, que tienes la katiuskas rotas", para conseguirlo me debería haber dicho, "Jesús, metete por todos los charcos que encuentres".

He ido metiéndome tanto en la ruta que se me ha ido el santo al cielo y he llegado bastante tarde a casa, después de cincuenta y tres kilómetros y no sé cuantos charcos, solo he tenido tiempo de llegar, meter toda la ropa a la lavadora y al tajo, yo también tengo manchega. Vale.


Maratonianoyo


16 octubre 2008

Gluteo



Estaba pletórico de forma, había quedado con un muchachote para hacer una ruta en bici, como por la mañana no podía salir, quedamos a las cuatro y media, advirtiéndole que solo quería rodar durante unas dos horas, ya que había quedado con Fernando para salir a correr sobre las seis y media o las siete de la tarde.

Bien esto prometía, llegué al sitio de quedada cinco minutillos antes de la hora, me entretengo mirando el trasiego de tráfico y gozando de los rayos solares que mas que otoñales calientan como veraniegos, mientras estoy ensimismado sobre la barra de la bicicleta, busco el apoyo del sillín donde descanso mi glúteo, pero en el propio pico, cuando llega el muchacho, partimos y empiezo a sentir como un tirón desde el glúteo a los isquiotibiales, de momento se me ha venido a la perola la imagen de espera, mi glúteo apoyándose en el pico del sillín, joder…….me ha traído el recuerdo del dolor de hace unos días y que estuve en una situación similar, seré imbécil, acabo de descubrir cómo me vienen estos dolores, si durante tiempo presionas el musculo con un objeto puntiagudo, el musculo se resiente al faltarle oxigenación o riego sanguíneo en la zona, si inmediatamente lo sometes a un trabajo sin que este se recupere totalmente, pues se presentan estos dolores al agruparse precipitadamente, es como si las fibrillas musculares se montaran unas encima de otras de forma descoordinada y duele hasta que estas no vuelven a recuperar su tamaño y situación, es mi teoría, porque rotura no se produce.

Después de mi ilustre teoría decir que he conseguido terminar la ruta de cuarenta y cinco kilómetros, aunque no he disfrutado mucho con el reconcome que llevaba en el culo o glúteo, lo de Fernando lo he tenido que dejar para otro día y mi glúteo en manos de mi manager que tampoco se esmera mucho y se cansa pronto de amasar mi musculo.

El martes fui a ver al doctor Noriega para ver cómo va el tuneo de mi pie, todo dentro de la normalidad y me anima a seguir corriendo a pesar de los dolores, de momento me recomienda mis zapas pronadoras, me da una explicación profesional de mis dolores y un recuerdo a mis cincuenta y tantos, a veces se pone gracioso. Vale.


Maratonianoyo


10 octubre 2008

Por las cumbres


Ayer hacia tanto frio como por los territorios de Fuen, ayer ya tuve que tirar de guantes y encima no llegue a tiempo de salir con “la liebre”, trate de coger la misma dirección que el pero no di una, por lo tanto Duna y yo solos, nos metimos los doce kilómetros que me tocaban, el ritmo no fue malo, me voy sintiendo mas sueltecillo, el dolor se va subiendo, ahora me duele desde el tobillo hacia arriba a lo largo del tibial, que le vamos a hacer.

Como esta mañana estaba más que resentido, de mi dolor, claro, opté por la bici, pero no madrugué, como tenia cosas que hacer decidí salir tarde, después de comer, es la ventaja que tiene la bici, que te puedes largar después de comer e ir digiriendo a ritmo de pedal, bueno, sobre las catorce horas salí con intención de pasar casi toda la tarde por los montes, me voy dirección Titulcia, Aranjuez y Villaconejos.

Desde Titulcia sigo toda la vía pecuaria que me lleva hasta el puente largo de Aranjuez, aquí se gira a la izquierda y empiezas a subir el camino que te lleva a Villaconejos, en esta subida hay un tramo, una cuesta, que como un tomellosero diría “le pesa el rabo”, se empina para el cielo que da miedo, encima tiene el firme de chinarro suelto, le meto a la bici el piñón mas grande que llevo, aprieto los dientes y para arriba, si me levanto del sillín la rueda trasera pierde toda adherencia, he subido bien con autoridad, hasta yo mismo me he sorprendido, todo el recorrido llevo un ventarrón de cara que me hace trabajar el doble o más.

Ya en la cima sigo un camino que recorre toda la cumbre, encuentro una casa de campo que está cercada y en su interior corren y ladran unos cuantos perros, pero de frente por el camino viene hacia mí un gran danés con intención de comerme, me bajo de la bici y empiezo a darle una charla que ha sido capaz de entender y me ha cogido miedo, ante todo este ladrerio sale una señora que le llamo la atención y se sorprende que el perro esté fuera de la cerca, pone una cara de fingimiento que no soy capaz de creérmelo.

Sigo la ruta dirección a Villaconejos y próximo al pueblo sale hacia la izquierda otro ramal de vía pecuaria que no se a donde me lleva, pero la sigo y voy a caer junto a la R4, siguiendo la carretera hay un camino de servicio que sigo, además como he cambiado de dirección el ventarrón me da a favor, lo que significa que voy a un ritmo interesante y alegre, este camino me lleva otra vez al puente largo y desde aquí pues hacia el final de la ruta, en total sesenta y cinco kilómetros, los dos últimos kilómetros han sido de pasión, me ha costado finalizar, la pájara a volado sobre mí, pero no le quedaba espacio, he tenido suerte. Vale.


Maratonianoyo


07 octubre 2008

Duatlón



Casi amanecía cuando llegábamos a la sede del club, Pedro todavía no había llegado, pensé que me tenia miedo a pesar de mi cojera, le había dicho con anterioridad que su tiempo en la media lo hacia yo tal y como estoy, me equivocaba, al poco de estar ya cambiado para salir, se presenta y como siempre con prisa.

Salimos a ritmo suave, hoy el pie me duele más de lo normal, después del entreno de ayer, el tendón me tira de narices, aunque me sobrepongo a estos acontecimientos con la charla distendida, no menciona para nada la bravuconada que le solté, creo que ya está de memoria como yo.

Hasta el kilometro cinco vamos juntos, desde aquí me vuelvo, el pretende hacer unos kilómetros mas, le toca hacer ritmo de recuperación después de la competición, yo con repetir el diez mil tengo suficiente, acabo bastante mejor que suponía, en total cincuenta y cinco minutos y un tanto de sofoco.

Después de la comida, en vez de apalancarme, pienso que una salida en bici por el campo no estaría mal, preparo mi “gorda” y salgo con intención de hacer una ruta corta, a la vez quiero que sea un tanto exigente, por lo que me dirijo a una zona montañosa, de ida me toca sufrir un viento relativamente fuerte, cuando llevaba unos quince kilómetros ha empezado a llover y no he tenido otra opción que dar la vuelta, los caminos se vuelven impracticables, la verdad es que no ha estado nada mal la experiencia, repetiré siempre que pueda. Vale.

Maratonianoyo


06 octubre 2008

Un diez



Después de varios días de rutas con la bici ya iba siendo hora de seguir probando mi pie a la carrera, necesitaba el contacto con el suelo y ver el progreso de este pie que no acaba de arrancar con las prestaciones que le requiero.

Formando equipo con Duna salimos bien tempranico, hace bueno y ambos vamos contentos a esto del entreno, le advierto que no me lleve muy rápido que no estoy para excesos, empieza a marcarme el ritmo, siempre pendiente de mi, excepto cuando le parece oír algo que acelera y me deja desatendido, aunque siempre vuelve a recogerme.

En el primer kilometro coincidimos con el “judoca”, nos saludamos y enfilamos juntos la ruta del día, me viene bien, así me exigiré un poquito más, le manifiesto mi intención de hacer diez kilómetros y le parece bien, creo que si le digo cinco lo mismo o mejor hubiera aceptado, cuando caliento el pie apenas si lo siento, en unos kilómetros voy de maravilla, el ritmo es suave, cinco veinte a cinco treinta el kilometro, he calzado unas zapas de trail que me van muy bien para los caminos, por supuesto de mi marca favorita, son una maravilla, al final me he resentido un poco, pero ya soy diez.

Acabando el recorrido he visto a Duque que ya ha empezado con el entreno, aunque ahora creo que lo está adecuando más a sus setenta años, solo dice, hare veinte minutillos, que es lo que me recomienda el médico y va murmurando, este médico, este médico, dentro de unos días vuelve a hacer lo que hacía, lo veré.

Mañana he quedado con “la liebre zamorana”, ayer le vi cuando venía de hacer la media de Móstoles, la hizo en una hora cuarenta y cinco, le dije que ese tiempo lo hago hasta cojo y ya empezamos con las tiranteces, creo que mañana no nos vamos a aburrir. Vale.


Maratonianoyo