Entrenamientos y vivencias personales.

19 noviembre 2008

Progresando


El frio de esta mañana nos despereza a Duna y a mí, son casi las nueve y hace unos cuatro grados de temperatura, brrrrr, apetece salir a correr sin muchos preámbulos y eso hacemos, nos conectamos a los satélites para que nos marquen la ruta y la velocidad del entreno y salimos ambos zumbando.

Hasta el kilometro tres más o menos voy sintiendo el dolorcillo, pero superado esto voy a un ritmo más alegre, voy a repetir el recorrido de catorce doscientos para comprobar si evoluciono algo, el aparato pronto me marca el kilometro más rápido a cuatro veinticinco, pero la media es a cinco y pico, bueno tampoco pasa nada, yo al menos me voy esforzando en conseguir un ritmo adecuado a la distancia.

La vuelta es casi todo cuesta arriba, me aplico en el esfuerzo, hoy parece que me salgo, Duna me entretiene un ratillo, sale tras un conejo y desde un talud ha caído formando un estropicio que creía se había roto algo, pero no, enseguida se ha recuperado y disimulando ha seguido su marcheta, el sol se hace dueño de la mañana y la temperatura se va recuperando, la mañana se torna en un día precioso.

Mientras evoluciono en el entreno la cabeza me lleva a recuerdos y dándole vueltas a temas me viene a la mollera el por qué de mi afición al fondo, creo que todo parte de un día que como castigo a una faena gorda que hice en la escuela, tendría unos diez años y D. Juan, que era mi maestro, me castigó durante toda una tarde, de tres a cinco, a dar vueltas corriendo al campo de recreo, digo campo porque era como un campo de futbol, el castigo era correr hasta que él se cansara, yo corría y corría y en ningún momento desistí, hasta que D. Juan me llamó para irme a casa, el castigo no corrigió mi carácter, como me he reído de aquel lance, además he sentido nostalgia.

Tengo que dejar de pensar para centrarme en lo que estoy haciendo, faltan unos kilómetros y creo que puedo terminar la ruta en buen tiempo, me animo a mi mismo para ir alegrando el ritmo, aunque mucho mas no puedo, al final he conseguido bajar el tiempo en tres minutos y la distancia es clavada a la anterior, catorce kilómetros doscientos metros y una hora diecisiete minutos, estoy progresando. Vale.
Las medidas son en millas: