Entrenamientos y vivencias personales.

29 septiembre 2008

Dia propicio



Una mañana perfecta para correr, Duna mostraba en sus ojillos sus ganas de correr y yo estaba deseando someter a mi pie al despegue de adherencias, como lo teníamos todo a favor, pues esta mañana a correr.

La bici me hace mantenerme físicamente bien, lo que quiere decir que puedo aumentar la kilometrada si mi pie lo permite.

Aunque duele cuando corro, la situación me retrotrae al pasado, tiempo soleado, buena temperatura, yo progresando por los caminos y Duna corriendo tras los conejos que van saliendo al paso, idílico y real, todas las carreras de Duna son infructuosas, cada vez se va pareciendo mas a mi, corre por que le gusta, por sus genes de cazadora, aunque de antemano sabe que su comida está en el cuenco de casa y le da lo mismo que se escape la presa, su fin primordial es pasarlo bien y mantener la tradición, correr por correr, como yo.

Hacemos ocho kilómetros suaves con cierto regustillo a verano, las hierbas secas se han mojado estos días y huelen a mies mojada recién cortada, esto hace que el dolorcillo se atenúe, pero doler duele.

El sábado pasado, un poco antes de que empezara a llover, me tiré al monte con la bici, estaba oscuro, pero no muy cerrado, por lo que deduje que de llover llovería poco, a los diez minutos de emprender la ruta un chaparroncillo, llevaba el chubasquero en la red de la mochila, me lo coloqué y adelante, las piedras se volvieron mas resbaladizas pero sin mayores problemas, durante parte de la ruta las gotas no cesaron, tampoco pasaron a mayores y me dejaron hacer mis sesenta kilómetros sin problemas, escogí una ruta fácil, por si acaso, pero terminé sin incidencias reseñables, el barro para otro día. Vale.


Maratonianoyo