Durante el año siguiente a la historia anterior, seguí con la rutina de entrenamiento y al mismo nivel, quiero decir que cada vez corría más y más rápido, pero sin ningún control, me dejaba los hígados por los caminos.
Como consecuencia de estos excesos el organismo me dio un aviso importante, caí en un agotamiento muscular que en principio yo ni sabia relacionar con el entrenamiento, sorprendentemente, desperté una mañana que prácticamente no me podía mover, cualquier gesto era inmensamente doloroso, trataba de levantarme de la cama y mis músculos se tensionaban de tal forma que tenia que desistir, no podía moverme, cuando conseguí alertar a mi madre y explicarle un poco que me pasaba la mujer se quedó de piedra , no sabia que hacer, optó por que me quedara en la cama y esperar mi evolución, me tenia que ayudar hasta para beber agua y cada vez que requería su ayuda tenia que aguantar sus importantes sermones.
Pasados unos días y recuperado de estos incidentes sigo con la normalidad de mi vida y pensando en ir este año también al campeonato provincial, lo que quiere decir que me sigo machacando, además que este año no pienso correr velocidad, quiero competir en fondo y para eso me preparo, meto kilómetros en mis piernas sin ton ni son.
Unía los trabajos que tenia que realizar frecuentemente con mi padre a mis peculiares entrenos, incluso desde el campo me largaba para el pueblo corriendo, algo que en la época era digno de encomio pues el deporte no era tan popularmente reconocido como ahora, entonces si corrías es que estabas un poco “atontao “, a mi padre tampoco le hacia mucha gracia porque yo era una parte imprescindible para llevar el sustento a casa y temía que me pasara algo irreparable.
Este año la competición se celebraba en Membrilla, un pueblo de Ciudad Real, voy como fondista, sin edad ni fundamento pero con mucha ilusión. De chaval yo era bastante “licenciao” apelativo manchego que significa más o menos que te mueves por todos sitios y que te interesas por todo de forma desproporcionada y que no faltas en ningún sitio al que nadie te ha llamado.
Habían empezado las competiciones y yo andaba licenciando por las cercanías del estadio y otros lugares, en un momento determinado alguien me dice,- ¿tu no corres?, ya han salido -, en mi cabeza se agolpan un montón de cosas que se van desvaneciendo mientras salgo disparado a la línea de salida, ya llevaban al menos quinientos metros recorridos, yo iba con pantalón corto mi camiseta y encima el jersey, ni me entretuve en quitármelo, salgo a todo ritmo detrás de los participantes, le voy dando a un ritmo envidiable y sintiéndome bien, tal como estaba acostumbrado a correr, siempre al mismo ritmo y rápido, alcanzo el pelotón y voy adelantando y adelantando sin parar, se me hizo corta la carrera, muy corta, acabó antes de posicionarme con opciones de ganar, aunque no acabé muy lejos de la cabeza, esta incidencia no se la conté a nadie, claro.
Terminada la carrera anuncian por megafonía que si alguien quiere competir en salto de longitud solo tiene que inscribirse, faltaban competidores, se requiere técnica para saltar bien y en aquellos tiempos brillaba por su ausencia, me digo, mira igual tengo suerte y me puedo ir con algún triunfillo, me inscribo y cuando me toca saltar alcanzo tal ritmo hasta la tabla de batida que paso a una velocidad increíble por la tabla y el arenero, teniendo que ser bloqueado por el personal al otro lado y así en todos los intentos, en fin un desastre. Vale.
Ciertas tonalidades de luz y color solo se pueden observar en determinados sitios de La Mancha, en días concretos y a horas precisas, eso hace que pintores paisajistas de talla nacional e internacional, recreen esa luz de contraste y belleza sin igual en sus pinturas.
Todas esas sensaciones cromáticas acuden a mi mente y me veo jovial corriendo por esos caminos rojizos que se internan entre rastrojos dorados, hacia un horizonte añil manchego de luz cálida, lejos, muy lejos de cualquier contaminación.
Corrían los años setenta, mis entrenamientos eran mediocres y en parte peligrosos, debido a la ignorancia sobre métodos y sistemas, pero entrenar entrenaba, bueno dejémoslo en que corría.
El régimen había instituido en las zonas rurales los Planteles, decían que para potenciar la cultura, aunque mas que nada era para seguir adoctrinando a los jóvenes que terminaban la educación obligatoria para que estos siguieran sintiendo el peso del movimiento.
Como también al cuerpo le querían dar cierta importancia, organizaban unas competiciones de atletismo interprovinciales, debiendo primero superar la fase provincial y solo los campeones representar a su provincia en la final interprovincial.
De Ruidera fuimos tres, dos fondistas natos, uno de ellos campeón y el otro no recuerdo si segundo o tercero en cinco mil, yo, como joya de la velocidad y un tanto mas joven que estos, la indumentaria obligatoria era pantalón corto azul y camiseta de tirantes blanca con un trébol verde de cuatro hojas en el pecho, la mía creo que era abanderado y como zapatillas llevaba unas “ La tórtola “, las mas baratas del mercado y con surco en la suela de frenar la bici con el pie.
En la final hice cuarto, a pesar de marcarme un carrerón, desde dos hoyos en la pista a modo de tacos, la salida no era mi fuerte, de lo que si estoy seguro es que en esos cien metros deje todo lo que era capaz de dar en honor de Ruidera, aunque para mi fuera un resultado deshonroso, recuerdo el regreso desde Ciudad Real al pueblo en el coche del maestro viajando entre dos campeones alborozados y yo un insignificante finalista, que vergüenza a pesar del aliento de los otros, solo atinaba a decir titubeante, cuarto provincial, no esta mal ¿no?, desde entonces le cogí asquete a la velocidad.
Además que yo no entrenaba la velocidad, solo hacia fondo o mucho tiempo corriendo, pero claro en esta modalidad participaban los otros dos que eran claramente superiores por no decir muy superiores en ese momento.
Llegando a casa oí cierta algarabía, me dije, bueno me están esperando para darme parabienes o felicitaciones, pero no, lo que pasaba es que como era domingo unos primos que vivían fuera habían venido de visita y se lo pasaban en grande contando anécdotas personales que debían ser la mar de graciosas, me recibieron con una amplia sonrisa que se convirtió en carcajada cuando mi madre señaló de donde venia y de qué, preguntándome entre risas por el producto de mi esfuerzo, arreciando estas cuando con sonrojo y humildad dije que no había ganado nada, solo percibí la mirada cómplice y de entendimiento de mi madre, para mi fue suficiente, ese día me soltó cinco duros. Vale.
Salir el sábado era muy importante psicológicamente para mi, desde el martes no había dado ni unas zancadas que me sacaran de un estado anímico bastante jodido, las lesiones es lo que tienen que los que andamos enganchados a la actividad física casi no sabemos vivir sin sentir el esfuerzo, además que me siento fatal cuando Duna no puede disfrutar de esas salidas que nos hace sentir libres por esos campos.
El viernes pasado me sometí a la tediosa prueba de resonancia magnética, mas de media hora metido en la maquina. El sábado decido salir a trotar a un ritmo que se adecue a mi estado, a las nueve ya estábamos rodando por sitios que me sacaban de mi estado negativo, ha sido una gozada correr despacio por esos caminos que estaban como mullidos del agua que les ha caído, mis dolores me los he tragado tratando de no sentirlos.
Todo esto tiene una importancia vital para mi, situaciones que cuando estas al cien por cien no eres capaz de valorar en toda su extensión, porque no sientes que estés haciendo algo excepcional, sin embargo, cuando tienes dificultades, que grande te parece todo lo que eres capaz de hacer, la normalidad parece que ya no te pertenece .
Hoy martes me dan el diagnostico de la resonancia, la recibo junto con las pruebas en sobre cerrado, siento una inquietud desmedida antes de abrirla y saber el resultado, esta mañana he ido a correr a pesar de todo, por si no pudiera hacerlo en un tiempo, me sentía como el condenado que le piden el ultimo deseo a realizar…. me he pedido correr.
Diagnostico: El tendón de Aquiles no muestra alteraciones. La articulación tibio astragalina y tibio peronea inferior se observan de características normales. No se observan anormalidades a nivel de los componentes ligamentarios tanto mediales como laterales. Los tendones peroneos y tibial posterior no muestran alteraciones. No se observan anormalidades a nivel de la medula ósea. Conclusión: Estudio de características normales.
Mi sorpresa es descomunal, entonces ¿que me duele?, no esperaba este diagnostico pero me alegro infinito, mañana veré al traumatólogo y veremos su decisión. Vale.
No hace muchos días cuando entrenaba, me crucé en el camino con una persona que por su físico e indumentaria se adivinaba que no era un acto frecuente el que en esos momentos realizaba, digamos correr, calzaba unas zapatillas nada apropiadas para correr, un pantalón corto de los de aventura y una sudadera de algodón y su estructura ósea aguantaba un peso desproporcionado.
No es que tenga nada, precisamente yo, en contra de la actividad física que realizaba en ese momento, al contrario, aunque si como la realizaba, le debería haber hablado de lo poco beneficioso e incluso de lo perjudicial que le podía resultar la practica de este deporte sin unas condiciones mínimas adecuadas, era una de esas personas que le sobran veinte kilos se animan ese día y sin mas preámbulos, se lanzan a correr, convencidos de que van a perder esos veinte kilos en unos días por no decir ese mismo día.
Toda actividad física es complementaria y eficaz para la perdida de peso, ya que se utilizan mas calorías que si estamos en plan sedentario, aunque siempre hay que elegir la actividad adecuada para estos menesteres y no es la mas apropiada tirarte a los caminos el día que nos da la ventolera y darnos una paliza corriendo, eso no te va a beneficiar en nada, ni tu organismo esta preparado a nivel cardio respiratorio para esas exigencias, ni tus articulaciones van a aguantar mucho esos tremendos impactos que el sobrepeso va a acentuar sobremanera, ni tan siquiera vas a adelgazar.
Siempre que alguien me ha planteado el correr como método para adelgazar le he dicho que no empiece a correr sin más, que empiece por cambiar sus hábitos alimenticios y con ayuda médica trate de adelgazar y una vez que se consiga bajar de peso, ir introduciéndose en esto del correr. Sí se puede acelerar el efecto dietético con caminatas progresivas y otras actividades suaves en la que las articulaciones no tengan que sufrir impactos, natación, bici u otros.
Luego ya todo va a ir rodado, teniendo calma, incrementando entrenamientos, marcarte alguna meta y entrenar con cabeza, llevar a cabo algún plan de entrenamiento adecuado a tus pretensiones y estado físico o simplemente gozar de la carrera y ahora si que vas a conseguir mantener tu estado de forma y tu peso ideal, otra cosa, descansa adecuadamente y duerme suficiente, también adelgaza. Vale.
El fin de semana pasado ha sido catastrófico para mi entreno, el sábado me sentía recuperado y me fui a hacerme unos doce kilómetros en plan tranquilo, el resultado fue satisfactorio, solo sentí un poco de dolor a la mitad del recorrido mas o menos, luego finalicé con buenos síntomas y mejores sensaciones, un soplo de vida para mi ego.
El domingo quedo con el australiano que últimamente debido a los líos caseros y laborales de cada uno a penas nos vemos, la verdad es que bajé con bastantes reservas por que me temía que correr dos días seguidos me podía pasar factura, ya me dolía el pie solo con andar, malos presagios tenia.
Salimos los tres Duna, el australiano y yo, el resto de miembros del club no se que hacen, me encuentro alguno que otro por esos campos y me entero de alguna que otra competición en las que participan, pero creo que están entrenando en secreto, buscando la sorpresa, bien, vamos dirección al sur buscando un recorrido fácil para mi, pero desde los primeros kilómetros ya le advierto al australiano que la cosa no va muy bien y que siento que voy a ejercer de lastre , el dolor empieza a hacerse insoportable y desde el kilómetro cuatro decidimos volver trotando, el australiano me sugiere que volvamos andando, por mi propio bien, pero no acepto, se que el también se siente mal de verme así.
Ahora lo importante y más difícil para mí es convencerme que estoy seriamente lesionado, que no se puede andar con medias tintas, que me tengo que someter a un verdadero parón y ponerme en manos de especialistas o me temo que voy a conseguir una lesión crónica.
Tiempos difíciles se nos avecinan tanto a Duna como a mi, pero algo tendremos que hacer no todo va a ser correr.Vale.
No aprendo absolutamente nada, no llevo a cabo nunca mis consejos a otros, si te duele algo para, no corras recupérate y ya habrá tiempo de seguir, pues yo no esta mañana a correr, quedé con “escaqueitor” a las ocho y media y cuando llegué ya se había ido, el hombre tenia prisa o es que no quería verme.
Salgo con Duna que va mirando como renqueo, despacico, al trote gorrinero, mentalmente voy preparando la charla que le voy a meter al Pedrito. En el kilómetro cinco le encuentro de vuelta, ya de lejos empezamos a darnos parabienes y se me olvida la charla pendiente.
Volvemos juntos hablando de mis dolores y de la carrera del domingo pasado en las lagunas de Villafranca, también de las conclusiones de algunos científicos en relación con el ejercicio y el dolor.
Señala el catedrático de la Universidad de Granada, Manuel Castillo que el ejercicio sexual es el tipo de actividad fisiológica que más influye positivamente en el ánimo y en el bienestar de la persona. Por lo que quienes tienen una actividad sexual satisfactoria cuentan con una mayor esperanza de vida.
Según el académico el sexo mejora el sistema inmunológico, previene el desarrollo de las enfermedades y tiene un efecto analgésico que ayuda al individuo a resistir mejor el dolor.
El psicólogo escocés David Weeks respalda estas afirmaciones, según sus estudios, la actividad sexual es una terapia antiedad, determinando que hacer el amor, al menos tres veces por semana alarga la expectativa de vida un promedio de diez años.
Comentando después estos estudios con mi “manager”, me aseguró que me iba a quitar los dolores y que me iba a quedar como un niño, eso me dijo, no sé. Así sea. Vale.
Esta mañana salgo mas tarde de lo habitual, tengo que hacer cosas por mandato y no es posible salir al menos hasta las diez de la mañana, he descansado y me siento bien, casi eufórico, no me duele nada, me voy a los campos a una hora poco propicia de no ser por que la temperatura esta como muy mesurada para las fechas que corremos, seria una hora totalmente desaconsejable si las temperaturas reflejaran sus valores normales.
Como buen sábado, día de descanso para todos los componentes del club, no encuentro a nadie en la sede, mejor, así haré un rodaje suave para ver como sigo de forma y probar mi lesión, después de toda la semana a la bartola tengo ganas de correr, de correr sin problemas, sin dolores y sin nada que me impida disfrutar del entreno.
Me dirijo a uno de los itinerarios mas frecuentes, sin ninguna dificultad reseñable, solo tu mismo lo puedes endurecer, si lo que pretendes es rodar simplemente, adelante disfruta y pon tu ritmo.
Le pongo un ritmo suave, solo quiero hacer kilómetros y ver como responde mi pie, que empieza a ser totalmente odioso para mi la simple idea de rememorarlo, me mantengo en cinco minutos el kilómetro, que es un ritmo agradecido y en principio muy bien. Los kilómetros van pasando y el dolorcillo me empieza a recordar mi situación actual, en el kilómetro siete ya deja de ser dolorcillo y mi estado de animo empieza a ser cabreo, el dolor es agudo como si no hubiera descansado, doy la vuelta y es una heroicidad para mi llegar a la sede con el dolor que tengo que aguantar hasta el final, es increíble no ha servido de nada el descanso, se hace inevitable el diagnostico mediante resonancia magnética para saber el alcance real de mi mal.
Después de los acontecimientos pasados por la muerte casi en directo de un futbolista, hecho relevante y que todos sentimos, es doloroso ver como un joven deportista pierde su vida y deja un hijo no nato, pero este señor era un trabajador de elite, con un contrato súper millonario y su futuro resuelto por la extraña habilidad de darle patadas al cuero con mas o menos técnica, vuelvo a decir que es lamentable y ojala no se hubiera producido.
Ahora me pregunto, que hubiera pasado, como es frecuente, si se llamara Antonio Puerta Albañil y se hubiera desplomado desde un andamio y dejado tres hijos y una mujer viuda en el pueblo, ¿todos estaríamos con ellos, lo lamentaríamos de verdad, nos manifestaríamos con lagrimas en los ojos y ondearíamos el pañuelo de cuatro nudos como nuestra bandera, les dejaríamos la vida resuelta a sus huérfanos y viuda, los demás curraríamos con su nombre a la espalda, el señor ministro vendría a darle la medalla al trabajo y a ofrecerse para que esa familia no pasara necesidades, una mierda y si además de segundo apellido se llamara Emigrantebarato u otros muchos segundos apellidos, bueno. Vale.