La lobera
Llevo descansando toda la semana, he querido darle un respiro a mis pies cansados y demolidos de tanto golpeteo, excepcionalmente me he dispuesto a salir esta mañana para matar el gusanillo e ir por los montes en plan solaz, mi intención era no salir hasta al menos el fin de semana.
Creo que no emanaba buenas vibraciones porque Duna ha visto como preparaba la mochila ha dado media vuelta y se ha ido a su lobera, a solas me he reído cantidad de su actitud, voy hasta sus aposentos y le hablo sobre lo conveniente que es para los dos el salir, al menos a que nos de el aire fresco y limpio de la mañana, después de darle la charla se levanta rezongando y decide seguirme, (por no escucharme creo) le miro extrañado y bastante sorprendido y dándole a la cabeza le digo que es la primera vez que me hace esto, ella me mira también extrañada y pone cara de circunstancia y resignación, sé que la pone por que la conozco bien y también lo que piensa, pero me lo callo.
Temprano estábamos en la sede del club, todo está desierto, era fácil saber que hoy no voy a tener acompañantes, como ha refrescado bastante ya ni se ven a esa hora los jubilados que cotidianamente salen a pasear por esos lugares, esperan mejor hora, a que el sol pueda calentarles un poco los huesos y articulaciones.
Siguiendo la rutina Duna me espera en la puerta y yo paso a cambiarme, abro la mochila con la parsimonia que me caracteriza y dentro solo tengo toalla, agua y elementos varios, pero no la ropa con la que debía entrenar, ahora entiendo a Duna, ha visto la preparación pero se ha percatado que no ponía ropa en la mochila, por lo que ha deducido que no íbamos a correr............bien, me pregunto por que no habré recapacitado un poco en su actitud, tendré que aprender a escuchar un poco mas a los demás…….a Duna también. Vale.













