11 noviembre 2007

Sindromes fuera


Diez días le he dado de tregua a mi recuperación, sin correr y pasando los apuros propios que traen consigo los síndromes, he tratado de ser fuerte y resistir ante cualquier tentación, durante diez días lo he conseguido.

Hoy ya era el día propicio para iniciarme de nuevo, madrugué como siempre, aunque el frio que se sentía me ha retraído durante tiempo, haciendo que hasta las diez no me decidiera a salir, con antelación fui hasta la lobera donde Duna y Jesús comparten techo, mientras hablo con Duna el otro ni se entera, le comunico que hoy ya nos toca salir y me entiende, vaya si me entiende.

Durante este periodo de recuperación he tenido que afrontar también la estancia de pintores en casa que me han hecho trabajar mas de lo previsto, ya le hice saber a mi manager que esto del trabajo físico no está hecho para mi, me ha regalado todo tipo de lindezas que no me dejarían en un buen lugar de llegar a describirlas en este sitio, claro que no seria nada comparándolo con lo que me dijo tras la respuesta a su pregunta sobre para que estaba hecho yo, para el amor le dije, como se me pudo ocurrir tal respuesta, la que tuve que aguantar, madre mía.

Empezamos con miedo y con mucha calma, miedo por ver los resultados y calma porque el estado de forma no permite muchas alegrías, la verdad que no siento dolor fuerte, aunque un punto de dolor no me abandona, el ritmo es fácil no mas allá de cinco minutos el kilometro, de antemano no me había propuesto una distancia determinada, por lo tanto me volveré desde donde juzgue suficiente.

El campo está mas animado que de costumbre, encuentro corredores por todos sitios tanto a pie como en bici, las motos no hacen acto de presencia lo que agradezco muchismo, alguna medida legal está dando sus resultados, Duna es mirada con recelo por los que encontramos, procuro que siempre corra a mi lado, que es inofensiva solo yo lo sé y no quiero que moleste a nadie.

En una hora he recorrido doce kilómetros, doce kilómetros placenteros por los montes cercanos, doce kilómetros de liberación estresante, volviendo a sentir como por mis venas corren sustancias apaciguadoras del síndrome de abstinencia, ya me siento mejor. Vale.











MaratonianoDuna


1 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola estoy creando un periódico digital y me gustaría que colaborases conmigo.
Agrégame a Messenger y hablamos.
Un saludo. Jose Guillermo. Lonuestro27@hotmail.com