10.000 pasos
Si, si, diez mil pasos diarios te separan del bienestar, solo diez mil diarios y le puedes decir adiós definitivamente a los riesgos cardiovasculares además de controlar el peso de forma totalmente sana, natural y barata, muy barata.
Todo esto según un trabajo que publica la revista JAMA, el cual refiere que usar un podómetro para contar los pasos que se dan al día es una estrategia sencilla y eficaz a la vez que contribuye a marcarte unos objetivos e ir viendo tu progresión, lo que te dará ánimos de superación y podrás ir aumentando escalonadamente tus pasos, ya sabes podómetro al bolsillo y caminito.
En principio te parecerán muchos esos diez mil pasos, pero estoy seguro que si te lo propones y los cuentas te sorprenderás de los resultados y de los paso que das al día, al menos como entretenimiento no está mal.
Esta semana mi entrenamiento ha sido flojillo, aunque no ha dejado de tener su aquel, el martes acabamos bajo una lluvia torrencial, pero que bien se siente uno entrenando con lluvia, aunque luego te queda el resquicio del moqueo.
Miércoles día de barrizales, equivoqué el rumbo y tanto Duna como yo nos metimos de lleno en terrenos casi pantanosos, las veces que el hombre tropieza en la misma piedra o se mete en los mismos cenagales, es sorprendente, acabamos hasta las trancas de barro y nos costó ese día entrar en casa, descalzo y semidesnudo tuve que adentrarme en la fortaleza, calladito y de puntillas, que dominio tengo de la plaza.
Jueves, aquí ya soy previsor, a buenas horas mangas verdes, y decido ir a los montes donde no hay barro, aunque si muchas cuestas y pocas ganas de sufrir, apenas iniciado el ascenso ya con la fatiga puesta empezamos a cambiar de mentalidad y subimos el ritmillo, el ambiente es propicio, humedad relativa alta, caminos blandos y sinuosos rodeados de pinos hacen que me esfuerce mas de lo previsto, aunque no dejo que mi corazón supere las ciento sesenta pulsaciones,(por lo del amor, no vaya a ser que..) unos catorce kilómetros caen y muchas calorías mas.
Cuando acabamos, Duna me mira con recelo por si nos pasa lo de ayer al llegar a casa para convencerla de que no va a ser así, le aplico un buen masaje en sus patas, mientras, le convenzo de que no pasará nada, no se si lo entiende, pero se calma y me mira como diciendo, esto ya es otra cosa, gañan. Vale.
Todo esto según un trabajo que publica la revista JAMA, el cual refiere que usar un podómetro para contar los pasos que se dan al día es una estrategia sencilla y eficaz a la vez que contribuye a marcarte unos objetivos e ir viendo tu progresión, lo que te dará ánimos de superación y podrás ir aumentando escalonadamente tus pasos, ya sabes podómetro al bolsillo y caminito.
En principio te parecerán muchos esos diez mil pasos, pero estoy seguro que si te lo propones y los cuentas te sorprenderás de los resultados y de los paso que das al día, al menos como entretenimiento no está mal.
Esta semana mi entrenamiento ha sido flojillo, aunque no ha dejado de tener su aquel, el martes acabamos bajo una lluvia torrencial, pero que bien se siente uno entrenando con lluvia, aunque luego te queda el resquicio del moqueo.
Miércoles día de barrizales, equivoqué el rumbo y tanto Duna como yo nos metimos de lleno en terrenos casi pantanosos, las veces que el hombre tropieza en la misma piedra o se mete en los mismos cenagales, es sorprendente, acabamos hasta las trancas de barro y nos costó ese día entrar en casa, descalzo y semidesnudo tuve que adentrarme en la fortaleza, calladito y de puntillas, que dominio tengo de la plaza.
Jueves, aquí ya soy previsor, a buenas horas mangas verdes, y decido ir a los montes donde no hay barro, aunque si muchas cuestas y pocas ganas de sufrir, apenas iniciado el ascenso ya con la fatiga puesta empezamos a cambiar de mentalidad y subimos el ritmillo, el ambiente es propicio, humedad relativa alta, caminos blandos y sinuosos rodeados de pinos hacen que me esfuerce mas de lo previsto, aunque no dejo que mi corazón supere las ciento sesenta pulsaciones,(por lo del amor, no vaya a ser que..) unos catorce kilómetros caen y muchas calorías mas.
Cuando acabamos, Duna me mira con recelo por si nos pasa lo de ayer al llegar a casa para convencerla de que no va a ser así, le aplico un buen masaje en sus patas, mientras, le convenzo de que no pasará nada, no se si lo entiende, pero se calma y me mira como diciendo, esto ya es otra cosa, gañan. Vale.










1 comentarios:
¿De dónde es la foto?
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