Historia
Ciertas tonalidades de luz y color solo se pueden observar en determinados sitios de La Mancha, en días concretos y a horas precisas, eso hace que pintores paisajistas de talla nacional e internacional, recreen esa luz de contraste y belleza sin igual en sus pinturas.
Todas esas sensaciones cromáticas acuden a mi mente y me veo jovial corriendo por esos caminos rojizos que se internan entre rastrojos dorados, hacia un horizonte añil manchego de luz cálida, lejos, muy lejos de cualquier contaminación.
Corrían los años setenta, mis entrenamientos eran mediocres y en parte peligrosos, debido a la ignorancia sobre métodos y sistemas, pero entrenar entrenaba, bueno dejémoslo en que corría.
El régimen había instituido en las zonas rurales los Planteles, decían que para potenciar la cultura, aunque mas que nada era para seguir adoctrinando a los jóvenes que terminaban la educación obligatoria para que estos siguieran sintiendo el peso del movimiento.
Como también al cuerpo le querían dar cierta importancia, organizaban unas competiciones de atletismo interprovinciales, debiendo primero superar la fase provincial y solo los campeones representar a su provincia en la final interprovincial.
De Ruidera fuimos tres, dos fondistas natos, uno de ellos campeón y el otro no recuerdo si segundo o tercero en cinco mil, yo, como joya de la velocidad y un tanto mas joven que estos, la indumentaria obligatoria era pantalón corto azul y camiseta de tirantes blanca con un trébol verde de cuatro hojas en el pecho, la mía creo que era abanderado y como zapatillas llevaba unas “ La tórtola “, las mas baratas del mercado y con surco en la suela de frenar la bici con el pie.
En la final hice cuarto, a pesar de marcarme un carrerón, desde dos hoyos en la pista a modo de tacos, la salida no era mi fuerte, de lo que si estoy seguro es que en esos cien metros deje todo lo que era capaz de dar en honor de Ruidera, aunque para mi fuera un resultado deshonroso, recuerdo el regreso desde Ciudad Real al pueblo en el coche del maestro viajando entre dos campeones alborozados y yo un insignificante finalista, que vergüenza a pesar del aliento de los otros, solo atinaba a decir titubeante, cuarto provincial, no esta mal ¿no?, desde entonces le cogí asquete a la velocidad.
Además que yo no entrenaba la velocidad, solo hacia fondo o mucho tiempo corriendo, pero claro en esta modalidad participaban los otros dos que eran claramente superiores por no decir muy superiores en ese momento.
Llegando a casa oí cierta algarabía, me dije, bueno me están esperando para darme parabienes o felicitaciones, pero no, lo que pasaba es que como era domingo unos primos que vivían fuera habían venido de visita y se lo pasaban en grande contando anécdotas personales que debían ser la mar de graciosas, me recibieron con una amplia sonrisa que se convirtió en carcajada cuando mi madre señaló de donde venia y de qué, preguntándome entre risas por el producto de mi esfuerzo, arreciando estas cuando con sonrojo y humildad dije que no había ganado nada, solo percibí la mirada cómplice y de entendimiento de mi madre, para mi fue suficiente, ese día me soltó cinco duros. Vale.











1 comentarios:
Hola hola!!! qué gustazo saber de tí, sigues tan guapo como siempre jajaja
un abrazo.
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