08 agosto 2007

Desde el cielo

jesus 024


El otro día me extasiaba en Ruidera mientras me bañaba al final del reflejo de esta puesta de sol, no era después del entreno, porque llevo unos días que no corro nada, una pena que estando en los parajes ideales para el entreno siga con problemas en mi pie.

Solo dos o tres días de salidas por los circuitos me han bastado para al menos poder empaparme de la naturaleza que lo impregna todo, ese olor a tomillo y romero que hace daño en las vías respiratorias de tan puro, el organismo olvida los grados de pureza a los que se puede someter en determinados sitios y esto cuando se consigue duele, vaya si duele, sobre todo cuando comparas.

El último día que salí, no había nadie por los campos, ni turistas despistados, ni exploradores ocasionales y eso que era sábado, la gente que viene a estos parajes duerme hasta tarde recuperándose de las noches gastronómicas.

Sali por uno de los circuitos para mi mas tradicionales, la margen izquierda de la Laguna del Rey, este camino bordea esta laguna y la Colgada, el sol solo te castiga en tramos muy cortos, casi la mayor parte del recorrido se interna literalmente entre la vegetación e impide que los rayos solares penetren la misma, dándote una sensación de aventurero por caminos sin descubrir, de las laderas de las Hazadillas brotan fuentes de agua fría protegidas por zarzas y sabucos, aquí la hidratación no es problema, si regresas por el mismo sitio puedes beber varias veces y regenerar sonidos casi olvidados como el borboteo armonioso del agua cuando sale de las entrañas de la tierra.

Terminé con el baño ese que tan difícil es describir de lo satisfactorio que resulta. Vale.

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